La infidelidad no cambia tu divorcio
La imagen de una infidelidad como detonante de un divorcio sigue muy presente. Muchas personas creen que descubrir que su pareja les ha sido infiel les dará alguna ventaja legal o que podrán usarlo como prueba para obtener un mejor resultado en el proceso.
Sin embargo, la realidad actual en España es muy distinta: la infidelidad no tiene ninguna repercusión legal directa en un divorcio. Y esto, aunque sorprenda, cambia por completo la forma de enfocar el procedimiento.
En Santa Cruz Abogados lo vemos a menudo. Clientes que llegan convencidos de que este hecho marcará el resultado y que se sorprenden cuando les explicamos que, desde hace años, no se valoran las causas de la ruptura para conceder el divorcio.
Divorciarse hoy es más sencillo y más privado
Hasta hace unas décadas, para poder divorciarse había que alegar un motivo y la infidelidad estaba entre los más habituales. Esto generaba procesos largos, incómodos y muy invasivos para la intimidad de las personas.
Hoy el escenario es distinto. El divorcio se concede sin necesidad de explicar por qué se toma la decisión. Basta con que uno de los cónyuges lo solicite para que pueda iniciarse el procedimiento, sin entrar a analizar si hubo o no fidelidad, convivencia armoniosa u otros aspectos de la relación.
Este cambio ha supuesto un alivio para quienes quieren resolver su situación sin exponer públicamente su vida privada.
Lo que duele en lo personal no pesa en lo jurídico
Aunque para quien la sufre pueda ser una herida muy profunda, no influye en las medidas económicas o familiares del divorcio. La custodia de los hijos, la pensión de alimentos, el uso de la vivienda o el reparto de bienes se deciden según criterios como la situación económica de cada uno, la disponibilidad para cuidar de los menores o sus necesidades concretas.
La vida sentimental de los cónyuges no es un elemento que marque estas decisiones, salvo que se demuestre que tiene un impacto real en el bienestar de los hijos. Por ejemplo, si la nueva pareja convive con los menores y genera un entorno perjudicial para ellos, podría tenerse en cuenta. No por la existencia de esa relación, sino por sus consecuencias prácticas.
El error de llevar el dolor al juzgado
Cuando alguien ha pasado por una traición, es natural sentir que debe compensarse de alguna manera. Sin embargo, el proceso de divorcio no es un juicio moral. Es un procedimiento para ordenar las consecuencias de la ruptura y fijar, con la mayor claridad posible, cómo se organizará la vida de cada uno a partir de ese momento.
En nuestro despacho aconsejamos separar lo personal de lo estrictamente legal. La rabia o el dolor son comprensibles, pero no ayudan a conseguir un mejor resultado en el juzgado. A veces incluso entorpecen las negociaciones y prolongan innecesariamente el proceso.
Cuando la tensión complica el divorcio
Aunque no tenga efecto jurídico, la infidelidad puede dejar un clima de tensión que complique la comunicación, especialmente cuando hay hijos menores. Esa tensión puede trasladarse a las decisiones que hay que tomar en su beneficio y generar conflictos adicionales.
En Santa Cruz Abogados de familia en Sevilla apostamos por un enfoque que proteja la intimidad y reduzca la fricción. No se trata de restar importancia a lo ocurrido, sino de canalizarlo de forma que no ponga en riesgo acuerdos importantes.
Situaciones en las que sí puede contar
Fuera del ámbito civil del divorcio, hay contextos en los que la infidelidad puede tener relevancia, como en procesos de nulidad matrimonial canónica o en casos excepcionales donde la nueva relación suponga un riesgo para los hijos.
Son escenarios muy concretos que requieren un análisis individualizado. Por eso siempre recomendamos consultar antes de iniciar cualquier procedimiento si se cree que la infidelidad puede tener algún efecto legal.
Nuestra forma de trabajar en estos casos
Llevamos más de tres décadas dedicados al derecho de familia. Cuando un cliente nos plantea que ha habido una infidelidad, lo primero es explicar con claridad qué significa a efectos legales: que no va a determinar la sentencia, pero que sí puede condicionar la forma en que se desarrollen las negociaciones.
A partir de ahí nos centramos en lo que realmente marcará el futuro: acuerdos claros sobre custodia, pensiones, reparto de bienes y uso de la vivienda. La experiencia nos demuestra que cuanto antes se fijan estas cuestiones, menos espacio hay para conflictos posteriores.
Resumen final
La infidelidad puede ser el detonante personal para poner fin a un matrimonio, pero no es un factor que vaya a cambiar el resultado del divorcio. El verdadero foco debe estar en ordenar con inteligencia y previsión las consecuencias de la ruptura, dejando a un lado los reproches para centrarte en lo que sí va a influir en tu vida diaria.
En Santa Cruz Abogados trabajamos contigo para que este paso lo des con seguridad, discreción y el respaldo de un equipo que lleva más de 30 años resolviendo casos como el tuyo.
AGENDA TU CONSULTA y empieza tu nueva etapa con la tranquilidad de que todo está en orden.
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